2. Cuando el dolor es un taladro: La Migraña
Si el dolor te agarra solo en una mitad de la cabeza, sentís que el ojo te va a explotar y la luz te molesta como si te estuvieran apuntando con un reflector, bienvenido al club de la migraña. Esto no es un dolor de cabeza fuerte; es un despelote neurológico donde los vasos sanguíneos se inflaman de más.
Lo que casi nadie te dice es que la migraña tiene un pie en el estómago. Hay cosas que comés, como esos embutidos llenos de nitratos o el glutamato que le ponen a la comida procesada, que son dinamita para tus arterias cerebrales.
La receta que sí sirve: El jengibre. Me encontré con varios estudios que dicen que el polvo de jengibre es tan potente como algunos fármacos caros de farmacia, pero sin que te queme el esófago.
- Hacelo así: Picá un trozo de jengibre fresco, hervilo 5 minutos y tomalo apenas sientas que el dolor está por arrancar. Si esperás a que te parta la cabeza, ya es tarde. El jengibre bloquea las prostaglandinas, que son las sustancias que causan el dolor y la inflamación.
3. El aviso en la nuca: Cuidado con la presión
Si sentís latidos o una pesadez constante justo donde termina el cráneo y empieza el cuello, prestá atención. Muchas veces esto no es contractura, sino tu presión arterial que se fue a las nubes. El sistema cardiovascular usa la nuca como una válvula de escape para avisar que la sangre está empujando con demasiada fuerza.
Lo que tenés que hacer: Andá a la farmacia y tomate la presión. Es aburrido, pero te puede salvar la vida. Si está alta, nada de inventos: consultá al médico. Para ayudar en el día a día, bajale fuerte a la sal y empezá a comer más plátano o espinacas. El potasio que tienen esos alimentos ayuda a que tus arterias no estén tan rígidas. También el ajo crudo (si te lo aguantás) es un vasodilatador natural increíble.
4. El dolor “detrás de la nariz”: Sinusitis y Alergias
Si te duele la frente y los pómulos, y sobre todo si sentís que se te viene el mundo abajo cuando te agachás a atarte los cordones, tenés los senos paranasales inflamados. Es la típica sinusitis o una alergia que se te complicó.
El truco de los lavados: Mucha gente le tiene idea, pero los lavados nasales con agua tibia y sal son lo mejor que hay. Limpiás la “cañería” y sacás la presión de raíz. También podés hacer vahos con eucalipto. El eucalipto tiene un componente que se llama cineol que es un desinflamatorio natural que te despeja en dos minutos.
5. La mandíbula que te sabotea el sueño: ATM y Bruxismo
¿Te despertás con las sienes cansadas o dolor en la cara? Lo más probable es que seas bruxista. Apretamos los dientes a la noche porque no sabemos qué hacer con la bronca o el estrés del día. El músculo masetero (el de la mandíbula) es uno de los más fuertes del cuerpo y cuando se tensa, el dolor sube directo a los costados de la cabeza.
Ejercicios para soltar: Antes de dormir, hacete masajes circulares en la zona donde se juntan las mandíbulas. Y un truco que leí de un fisioterapeuta: tratá de mantener la punta de la lengua en el paladar, justo detrás de los dientes de arriba, pero sin que los dientes de arriba y abajo se toquen. Eso obliga a tu mandíbula a estar relajada.