Casi el 90 % de los estadounidenses mayores de 65 años toman al menos un medicamento recetado al día, y muchos toman cuatro o incluso más. Sin embargo, algunos medicamentos comunes utilizados para aliviar problemas cotidianos como dolores articulares, trastornos del sueño, congestión nasal o acidez estomacal pueden, con el tiempo, ejercer una gran presión sobre el corazón.
En muchas personas mayores, es fácil ignorar síntomas como fatiga, tobillos hinchados, dificultad para respirar, mareos o palpitaciones. A veces estos signos se atribuyen al envejecimiento, pero en ciertos casos pueden estar relacionados con los efectos de algunos medicamentos sobre la presión arterial, el equilibrio de líquidos, la respiración o el ritmo cardíaco.
La buena noticia es que la información puede marcar una gran diferencia. Con una evaluación médica adecuada, muchas personas pueden encontrar alternativas más seguras, un mejor seguimiento o cambios simples en el estilo de vida que reducen la carga innecesaria sobre el corazón.